sábado, 21 de abril de 2018

La vida de María Luisa Fuentes Burgos después de “Señorita María”


La vida de María Luisa Fuentes Burgos después de “Señorita María”


¿Qué pasó con la vida de la campesina transexual más famosa de Colombia luego del documental que contó su vida y su lucha?

En el 2017 Rubén Mendoza estrenó Señorita María, la falda de la montaña, donde contó la historia de la campesina transexual María Luisa Fuentes. ¿Qué pasó con esta historia que revolcó las teorías de género y exploró cómo se viven estos debates en pleno campo colombiano? Viajamos hasta Boavita, Boyacá, para conocer la vida de María Luisa Fuentes, la señorita María.

Para llegar a Boavita desde Bogotá hay que recorrer 323 kilómetros y pasar por pueblos como Duitama o Paipa. Para muchos de los habitantes de esta región la historia que el cineasta Rubén Mendoza contó en el documental Señorita María, la falda de la montaña es un asunto desconocido y por ende, este pueblo es uno más del departamento; pero para otros Boavita ya es un lugar que se busca por la curiosidad de conocer dónde vive María Luisa Fuentes: una mujer transgénero que recontextualiza todas las teorías de identidad sexual que tanto se discuten en la academia, pero en el campo colombiano.

Boavita es un pueblo de 7.585 habitantes sin grandes calles ni construcciones modernas que rompan la línea colonial de algunas de sus casas que todavía conservan la historia del pueblo en sus paredes. La “Señorita María”, como la conoce ahora el país, vive en la vereda Santo Domingo a 20 minutos en moto o transporte público y a una hora a pie. En el 2010 Rubén Mendoza (el mismo de La sociedad del semáforo, Memorias del Calavero o Tierra en la lengua) conoció su historia y comenzó un inmersivo y paciente retrato de su vida que demoró siete años en cocinarse. En el 2017 el documental se estrenó en festivales de cine y salas de teatro comerciales y María Luisa Fuentes pasó de ser un extraño personaje de campo a una personalidad nacional que portaba en su vida las preguntas más complejas que se pueden hacer sobre género e identidad sexual. La historia de la Señorita María permeó la pantalla y comenzó a ser invitada a varios eventos en Bogotá como el Festival de Cortos de Bogotá, Bogoshorts, o a los premios Expresarte que reconocen las creaciones artísticas de la comunidad LGBTI.

¿Qué cambió para la Señorita María luego de que estuvo acostumbrada durante muchos años a llevar una vida bucólica y ahora era reconocida en las calles y era objeto de afecto nacional? Decidimos buscarla e ir hasta Boavita, para conocer su vida y la de su pueblo luego de que la película hubiera expuesto todos los conflictos de una sociedad que aún está aprendiendo a reconocer las fronteras de la sexualidad.

La primera cita con María Luisa Fuentes se pactó para un sábado a las 9 de la mañana en el atrio de la iglesia principal de Boavita a la que ella llegó muy puntual, vestida de rojo (uno de sus colores favoritos), sonriente y dispuesta a darnos un paseo por el parque y las principales calles del pueblo. Recorrer esas calles era testificar cómo se había convertido en un personaje preponderante, no solo por el documental, sino por su propia rebelión contra una sociedad católica y machista cuando decidió que el vestido sería su armadura y la defensa de su postura. Era su bandera, la forma en la que se veía hacia el mundo y el símbolo de la lucha contra los que nunca aceptaron su rol de mujer y se burlaron de ella.  Su paso no era desapercibido: todos la saludaban, algunos todavía con recelo, pero sin duda en medio de gran popularidad.

El tour Señorita María por Boavita continuó por la tumba de su madre, la visita a algunas amigas y la búsqueda de algunas cosas para la casa.  Durante el recorrido algunos la chiflaron, algo que para ella fue normal y no le molesta. Al contrario, dijo creer que es algo que la fortalece y a lo que con mucha feminidad respondió moviendo su pelo de un lado a otro.

Señorita María, la falda de la montaña no solo cambió su vida por la posibilidad de contar su historia; los viajes promocionales y algunas invitaciones puntuales le hicieron descubrir otro mundo. Sin embargo, tiene claro que solo dejaría su tierra por un lugar donde pueda trabajar, ganarse la vida y sentirse activa todo el tiempo. Por eso sus viajes siempre son cortos porque tiene que regresar pronto por sus gallinas y Margarita, su vaca consentida. María Luisa Fuentes no se ha descrestado con nada de lo que ha visto, mantiene la tranquilidad intacta, como si conociera muy bien a lo que se enfrenta en cada viaje, aunque se ha impresionado con los edificios, los lugares y la gente.

Su casa prefabricada en medio del campo tiene dos habitaciones, una sala-comedor, cocina y baño. Al frente está su anterior vivienda y así se construye un paralelo entre el antes y el después de su vida. La simpatía que ha generado entre las personas que han visto el documental es masiva. Algunos boavitanos afirman que ella es una muestra clara de la vida del campesino en Colombia, abandonado, aguerrido, luchando contra las inclemencias del clima y de la sociedad que lo ha relegado a un lado. Tal vez esa soledad le ha permitido a la señorita María construir su propio mundo y tener claro lo que quiere y lo que no.

Su vida sentimental es un eje muy importante. Dijo con convicción y esperanza que quiere compartir su vida con un compañero, pero que nada de esto sucedería a la ligera. A pesar de todas las vueltas y revoluciones, María Luisa Fuentes es una mujer a la antigua, sin prisa, que cree que tiene que suceder un año después de conocer a su futura pareja para que pueda pensar en irse a vivir con ella, o concederle privilegios como compartir su espacio en los fines de semana. Sin embargo, ese capítulo de su vida acaba de tener un giro luego de una entrevista publicada por el programa La Red de Caracol hace un par de días donde se reveló que está en una relación con el diseñador de modas venezolano Richards Varela. Desde ahí todo ha sido una bola de nieve que reactivó la fama y ruido mediático de la “señorita”. Los medios volvieron a buscarla para que cuente cómo es este cuento de hadas sui generis y a la colombiana.

Hoy hay muchas personas de Boavita y de Bogotá pendientes de ella porque no todo está solucionado. María Luisa no tiene acceso directo al agua y debe bajar a una quebrada para buscarla para ella y sus animales. Tal vez no se puedan cambiar cuatro décadas en dos años, pero cuando uno se encuentra con María Luisa entiende que todo se puede lograr. La fe, el interés y los deseos firmes de hacer algo propio la han mantenido. Su voz es escuchada, sus intereses son tenidos en cuenta, la vida le dio la oportunidad que ella siempre pidió. Cada noche, en medio de la oscuridad, pedía que algo sucediera. El documental fue esa luz reveladora y dice que participar en él fue su mejor decisión.


Rubén Mendoza y su familia son ahora los ángeles que custodian el fuerte que ella construyó y donde es la reina absoluta de su mundo; un mundo que no ve ni conoce diferencias sociales ni de género. María Luisa le dio lecciones de fortaleza a la humanidad para defender lo que uno quiere ser. Al final, como dice ella, el documental le dio la voz que necesitaba para que el mundo conociera a María Luisa Fuentes Burgos, la señorita María.


https://www.youtube.com/watch?time_continue=6&v=ltYn6zDd_M0 


Foto-periodista:GONZALO ESGUERRA P.

corresponsal colombia
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