Una carta de amor de
Donatella Versace para su hermano
En un homenaje brillantemente diseñado, Donatella Versace
conmemoró, el pasado viernes, el vigésimo aniversario de la muerte de Gianni,
con una colección que evoca sus mejores momentos y no su trágico final.
“Es un homenaje a una leyenda. Era un genio. Gianni, siempre
reconociste lo poderosas que son las mujeres. Las ayudaste a reapropiarse de sÃ
mismas. Gracias”, dijo la cantante y DJ Violet en la banda sonora.
El show evocó todos los grandes momentos de Gianni en los
noventa, desde sus maravillosos desfiles de alta costura en el Ritz de ParÃs
hasta los poderosos de prêt-à -porter en su Palazzo privado en Via Gèsu. El
desfile recibió el nombre de “Tributo a Gianni Versace, celebración de su vida
y su obra”, tal y como se recogÃa en las notas de cada asiento.
Todos los diseños habÃan sido seleccionados de los archivos
de Giani. El Golden Baroque de 1991 (que se vio en un cuarteto de jóvenes
modelos que desfilaron juntas) o la estética Warhol de 1991, el Animalier de
1992, Trèsor de la Mer de 1992 y Butterflies de 1995.
La colección estuvo llena de pequeños guiños que no pasarán
inadvertidos para los conocedores de la moda como, por ejemplo, la famosa tela
realizada por Gianni para Cindy Crawford en la portada de Vogue, que fue
reinventada en un ajustado vestido de coctel en el que desfiló la hija de la
supermodelo, Kaia Gerber. La colección también recogió un vestido vintage,
original de la colección Native Americans del otoño-invierno 1992, que lucÃa
magnÃfico en la modelo Natasha Poly, con un corte de crinolina y un pesado
plumaje muy difÃciles de reproducir.
“¡Bien, genial, hermoso! exclamó el director creativo de
Yves Saint Laurent, y exdiseñador de Versus, Anthony Vacarello, quien ocupaba
un puesto en la primera fila junto a Pierpaolo Piccioli y Alessandro Michele.
El cierre estuvo a cargo de cinco supermodelos legendarias:
Carla Bruni-Sarkozy, Claudia Schiffer,
Naomi Camppbell, Helena Christensen y, por supuesto, Cindy Crawford. Todas
ellas con vestidos ajustados y elegantes, en la malla metálica que Giani
presentó por primera vez en 1994. Donatella caminó junto a ellas en la
pasarela, mientras recibÃa una ovación unánime en el centro de arte
contemporáneo, La Triennale di Milano.
“Gianni vivió cada año de su vida al máximo. A lo largo de
su carrera creó colecciones que hoy se siguen considerando una referencia
cultural y fuente de inspiración”, decÃan las palabras de Donatella en la
mencionada nota depositada en las sillas.
Por alguna razón incomprensible, el área detrás del
escenario de Donatella volvió a estar cerrada. Por tercera vez este año. Una
rara elección, teniendo en cuenta el valor que otorga a la marca esta mujer de
ingenio innato.
Asà que, al final, el público quedó con un conmovedor y
poderoso recordatorio de lo maravilloso que era Gianni Versace. Su trágica
muerte privó al mundo de la moda y el diseño de una de sus más grandes figuras,
alguien que, sin duda, era un genio atemporal.
Foto-periodista:GONZALO ESGUERRA P.
corresponsal colombia
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Twitter @gonzaloenfoque

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