Schiaparelli
convierte la divinidad en Alta Costura
La firma Schiaparelli
abrió este lunes la pasarela de Alta Costura en ParÃs con una colección que
puso en pie a los invitados gracias a las propuestas del estadounidense Daniel
Roseberry, que propuso escapar del caos y la angustia social con una colección
inspirada en lo celestial.
"Después de dos
años reflexionando sobre el surrealismo me encontré a mà mismo pensando en lo
celestial. En el cielo como un lugar donde escapar del caos de nuestro planeta,
entendido como la casa de sacerdotisas de la mitologÃa", explicó
Roseyberry en una nota que recibieron los apenas 300 invitados que asistieron
al desfile.
La pasarela se celebró
en la galerÃa principal del Petit Palais, donde en contraste con el habitual
tiempo grisáceo de ParÃs, una luz blanca atravesaba los grandes ventanales del
museo, lo que ayudó a sublevar ese espÃritu divino que buscaba Roseberry.
En las primeras filas
se sentaban un sinfÃn de influencers, como la italiana Chiara Ferragni o la
española Alexandra Pereira, pero también diseñadores como Simon Porte Jacquemus
y Olivier Rousteing, el rapero Kanye West, la directora de Vogue USA, Anne
Wintour, o la actriz Rebeca Dayan.
En apenas 23
estilismos, Roseberry volvió a demostrar que es un digno legatario de la obra
de la italiana Elsa Schiaparelli, figura imprescindible de la moda y el
surrealismo de los años 1920 y 1930, movimiento que traspuso en sus creaciones
de alta moda.
Tan solo el blanco, el
negro y el oro se usaron en la colección que trató de desafiar las leyes de la
gravedad: palmeras bordadas se levantaban en volumen sobre las hombreras de una
chaqueta militar americana, las mallas de seda casi transparentes se convirtieron
en pantalones y los corsés se volvieron esculturas puntiagudas.
La colección de
Schiaparelli no jugó con los volúmenes ni las grandes siluetas. Al contrario,
impuso vestidos de una simpleza arquitectónica, que recordaron también a
Balenciaga, coronados con sombreros gigantescos de telas sublimes y
aplicaciones doradas.
"Todos los trucos
de la costura para comunicar grandeza y artesanÃa me parecieron de pronto
vacÃos", señaló un sesudo Roseberry, que se sinceró en la nota hablando de
una sensación de "pérdida, agotamiento y desesperanza" tras dos años
de pandemia.
Por eso su intención
ha sido presentar una colección armoniosa que despierte emociones en el
espectador, "para que se recuerde por qué nos gusta la moda", dijo.
Un mensaje que caló en
los rostros de muchos de los reconocidos profesionales de la industria que
estaban presentes, tras la pérdida en poco más de un año de grandes figuras del
diseño como Alber Elbaz, Kenzo Takada, ambos fallecidos por el coronavirus;
Pierre Cardin, Virgil Abloh y este mismo domingo Thierry Mugler, que murió
inesperadamente a los 73 años.
Roseberry aterrizó en
Schiaparelli en 2019 y ha sido desde el relanzamiento de la marca en 2014 el
único capaz de convencer de la utilidad de este regreso de la casa, clausurada
desde 1954.
Además, se ha alzado como una figura ineludible de la moda estadounidense, vistiendo a Lady Gaga en la ceremonia de investidura del presidente Joe Biden, pero también a Michelle Obama, Beyoncé, Bella Hadid o Kim Kardashian.
La firma presentó
además una serie de creaciones en oro de 24 kilates, que en esta ocasión fueron
más allá de los accesorios para convertirse en corsés, guantes y hasta vestidos
esculpidos con cristales de los años 30: el surrealismo celestial de Roseberry
puso muy alto el listón de este inicio de la Alta Costura.
Foto-periodista:GONZALO ESGUERRA P.
No hay comentarios:
Publicar un comentario