La Semana de la Moda de
Milán abre con Diesel, Cavalli, Del Core y Alberta Ferretti
Un día después de que finalizara la teatral temporada londinense, Milán presenta pasarelas de una elegancia pecaminosa. Olvídese de los vestidos dramáticos de Reino Unido, aquí en Italia quieren mujeres despreocupadas.
Diesel: La restauración del denim
Denim, denim y más denim, y casi todo fantástico, en la
colección de debut en la pasarela de Glenn Martens para Diesel, presentada con
gusto ante cinco estatuas inflables gigantes vestidas con jeans, del tamaño de
un remolque, todas ellas rematadas con logotipos de Diesel.
El denim en toda su esplendor: desde jeans con bolsillos
destrozados combinados con un sujetador en jean y pantalones acolchados de
estilo hipster supergrandes, hasta vestidos de cóctel de patchwork desteñidos
combinados con botas de montar en denim y gabardinas del oeste de tipo duro.
El desfile se abría con una belleza asiática vestida con
unos jeans oversize, botas y un sujetador mini, todo en denim lavado, que
mostraba el doble de barriga que la que pudimos ver en cualquier desfile en
Londres el pasado fin de semana.
Las parkas estaban cubiertas de lino o encaje para conseguir
un aspecto de escayola, mientras que los abrigos sobredimensionados estaban
hechos de restos convertidos en un tejido que parecía piel.
La idea más atrevida de Glenn fueron las nuevas minifaldas
con logotipo; de apenas 20 cm de ancho, y que eran básicamente un cinturón
ancho al estilo Lonsdale, sujetado con un velcro, y terminado con un gran
logotipo en forma de D. Las vimos en cuero esponjoso y, por supuesto, en denim
"¡Facilita mucho el acceso!", bromeaba Martens,
mientras fingía desabrochar la minifalda en un solo movimiento.
El desfile se celebró en un gigantesco hangar del sur de
Milán y contó con un maravilloso momento Goldfinger: un trío de modelos con
trajes en demin de colores muy ceñidos con las piernas, zapatos, cara y pelo,
todos a juego: primero en oro rosa, luego en cobre y finalmente en violeta
metalizado. ¿Dónde está James Bond cuando se le necesita?
Después del desfile, el jefe de Diesel, Renzo Rosso, saludó
a los invitados de muy buen humor. La semana pasada, su grupo OTB, cuyo mayor
activo es Diesel, informaba de un aumento de ingresos anuales del 16,2 %, hasta
alcanzar los 1620 millones de euros. Diesel inauguraba el miércoles la
temporada de desfiles de Milán con su mejor colección en muchos años.
"Ha costado mucho trabajo, pero lo hemos conseguido. Es el nuevo Diesel", decía un Renzo Rosso evidentemente encantado.
Roberto Cavalli: De los Borbones al
bondage
Bondage y rosas negras en Cavalli, con una exhibición de
elegancia y atrevimiento de la mano de Fausto Puglisi en su segunda pasarela
para la casa.
Una docena de propuestas sadomasoquistas de alta gama:
camisetas de lycra escotadísimas y leggings combinados con traviesas minifaldas
de tiras y botas moteras. El calzado estaba rematado con grandes rosas
metálicas doradas. También vimos tops de seda en los que se cruzaban tiras de
tela y mocasines acabados con más rosas gigantescas. Un desfile inspirado en el
tocador de porcelana de María Sofía de Borbón, la última reina de Nápoles, que
según los rumores recibía al rey Francisco II como si fuera uno de sus
amantes.
Fausto mezcló en todo momento el color dorado con el negro,
como en un vestido dorado con gargantilla combinado con unos zapatos negros
rematados con más metal dorado y rosas de cerámica. También vimos una blusa
motera dorada con minifalda y bandeau.
Puglisi rebuscó en el ADN de Roberto con gusto, y mostró
batas de terciopelo de leopardo y faldas a juego cortadas por la cadera; o un
enterizo con estampado de guepardo que se mezclaba con botines de tacón de
diente de sable.
El diseñador traspasó nuevas fronteras con cuadros novedosos
inspirados en los cuadros escoceses creados exclusivamente para la reina
Isabel. También presentó abrigos y capas de cuadros mezclados con mohair.
"Quería que la gente pensara en lo bien que se lo pasó, y que imaginara todo lo que se va a divertir", decía Puglisi en el backstage del almacén de ladrillo rojo del siglo XIX.
Del Core: Azafatas de una sociedad
futurista
La nueva estrella de la alta costura italiana en Milán es el
ex alumno de Gucci Daniel Del Core, cuya mezcla de grandeza y exotismo le ha
convertido en un diseñador imprescindible en solo dos años.
El miércoles, invitó a un pequeño grupo de editores y
compradores al atrio principal de la escuela de negocios Bocconi, adornado con
estatuas de hierro forjado de imitación, todo ello envuelto en enormes telas de
color verde pálido. Se parecía más a un escenario que una pasarela, al igual
que la ropa, que tenía un aspecto hiperteatral, más adecuado para una película
de azafatas de una sociedad futurista.
Aunque se le conoce como un colorista experto, la mayor
parte de la salva de apertura de Del Core fue en color negro, y muy evocador.
Una mezcla de propietaria de una galería, coleccionista de arte
y galerista. La primera con esculturales parkas y vestidos de cóctel de punto
rosa. Las clientas con magníficos enterizos con rayas diagonales blancas o
vestidos de rayas doradas que recordaban las esculturas de Brâncuși. Las
galeristas, con corpiños de seda negra, pantalones de gran volumen, enormes
mangas jesuíticas o vestidos recortados.
La mayoría de los looks incluían las mangas abombadas de Del
Core, que añaden un toque de alta costura al prêt-à-porter.
Siempre adicto a las formas de la fauna, el pase final de
Del Core fue sobresaliente, como el vestido de seda dorada, cortada como dos
hojas, o el cóctel floral plisado de color rosa salpicado de jade. Daniel
tituló la colección "Chrysalis Corrosion". Un ave del paraíso
modernista en su máxima expresión.
Alberta Ferretti: Feminismo suave con
confianza
El estilo femenino romántico y suave inundó en Alberta
Ferretti, que elaboró una silueta envolvente para crear una colección con
gracia y distinción.
Aunque se la conoce por ser una gran creadora de vestidos,
esta temporada el centro de la colección fueron los nuevos y maravillosos
pantalones plisados de Alberta en terciopelo azul real o cachemira gris acero
cremoso. Detrás vinieron pantalones de terciopelo en azul noche y púrpura
imperial, combinados con abrigos de piel sintética y capas con bordes peluche.
Un elenco muy joven de futuras grandes damas envueltas en
tejidos de lurex y lana plateados, cazadoras de cuero y abrigos de terciopelo
con intarsia.
La colección se presentó en un antiguo cuartel del sur de
Milán y dista mucho de ser remilgada. Se alcanzó el clímax con minivestidos de
cóctel de gasa negra en capas, brillantes vestidos triangulares de lentejuelas
y un vestido de seda plisada muy escotado con botas hasta el muslo que lució la
modelo Lineisy Montero y que generó un murmullo colectivo de asombro entre el
público.
Un look que también resumió lo alejadas que están Milán y
Londres. Viva la diferencia.
Foto-periodista:GONZALO ESGUERRA P.
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