McQueen
regresa a Nueva York
El martes por la
noche, Sarah Burton rompió con la tradición y presentó su colección para
Alexander McQueen para el otoño 2022 en el Empire State.
"Nueva York es
emocionante, creativa, no es apurada, pero sà rápida. QuerÃa dar ritmo, energÃa
y precisión a la sastrerÃa y el colorido para aportar vitalidad y un carácter
con una", explicó Sarah Burton en el backstage tras el desfile de
Alexander McQueen, señalando que la Gran Manzana influyó en su forma de enfocar
la colección.
Sin embargo, al entrar
en el escenario en el Agger Fish Building en Brooklyn Navy Yard, los montones
de micelio y mantillo de árbol apilados a más de 4 metros sugerÃan otra idea:
un enfoque más crujiente de la colección. Las setas están sin duda de
actualidad en la era de las microdosis; la flora simbolizaba la conexión con la
comunidad del mismo modo que los árboles son una comunidad solidaria e
interactiva.
En este contexto,
Burton utilizó los temas de la mujer McQueen, aportando un toque neoyorquino
único.
"Estos vestidos
son personajes individuales; igual que tenemos personajes en la familia
McQueen, es como si pudieran existir en Nueva York o en cualquier ciudad",
deatalló.
Para ello, el desfile
recurrió a los temas aparentemente neoyorquinos, al menos a aquellas ideas de
McQueen que cobraron fuerza en el centro del Nueva York de los años ochenta. La
ropa de cuero de estilo motera, imaginada en forma de enterizo sin tirantes o
chaqueta de cintura estrecha y peplum, por ejemplo. O un top tipo bandeau de
cuero y un vestido de corte preciso y falda larga.
Los vestidos de seda,
que jugaban con los corpiños de la firma y llenos de volantes y las faldas
largas recordaban a cuando Madonna y Cyndi Lauper eran las reinas de la ciudad.
Uno en color plata parecÃa querer evocar la época de la fábrica de Andy Warhol.
HabÃa otro de punto multicolor con flecos y bordados que tenÃa un cierto aire
punk. Un estampado de grafiti combinado con cremalleras, desprendÃa un aire a
Stephen Sprouse, pero hecho a partir de una foto de estudio.
"Era un guiño al
vestido que Shalom Harlow llevó en el desfile de 2013", señaló Burton,
refiriéndose al vestido blanco pintado con spray por robots en aquel influyente
desfile.
"Era la sombra de
una persona que se movÃa por el estudio y luego se abstraÃa. Se hizo del mismo
modo que los vestidos de encaje lacado que recordaban las primeras colecciones
de Lee. Estos personajes, lo viejo y lo nuevo, conviven juntos", añadió.
La vitalidad de la
ciudad se reflejaba en la precisión de la sastrerÃa, que también recordaba a
esa década impulsada por Wall Street; los cortes y las aberturas artesanales y
los trajes de hombros fuertes al estilo David Byrne recordaban esa época de
poder. Los colores amarillo ácido, verde, rojo brillante, naranja y azul
también eran ejemplo del entusiasmo de la ciudad.
"La paleta de
colores surgió al ver una foto de hongos de micelio (que están muy de moda
últimamente), pero lo que de verdad me encanta es cómo se hablan y se curan los
árboles entre sÃ, como una comunidad creativa y que trabaja unida. Pero a la
vez son tóxicos", continuó, añadiendo que los colores se encontraban en la
naturaleza.
A pesar de que la
colección se centraba en la ciudad, el mundo natural no estaba lejos de la obra
de Burton. Puso de relieve que el 85 % de las lanas británicas son sostenibles
y el faille y el nylon reciclados. Por el momento, la marca sigue utilizando
pieles de animales, pero está experimentando con pieles de hongos y otras
pieles sostenibles. Muy en lÃnea con la ética de la empresa matriz Kering.
Explicó que el mantillo se fabricaba a partir de árboles caÃdos, y que los
restos se donarÃan a granjas y proyectos artÃsticos.
Sin embargo, a los
crÃticos les encanta señalar que los desfiles en destino no son sostenibles. El
deseo de Burton de desfilar en Nueva York se debe al fuerte vÃnculo que ella y
la marca tienen con la capital de la moda estadounidense.
"Nueva York y
Estados Unidos son una parte muy importante de McQueen y nos han apoyado
increÃblemente. Aquà presentamos Dante (1996), Eye (1999) y Savage Beauty
(2011). Forma parte de nuestra comunidad creativa; siempre me ha gustado la
gente de Nueva York, asà que es genial venir aquà y honrar eso", expresó.
La ciudad también
tiene una cuota de clientas fieles. Muchas de ellas llegaron ataviadas con
vestidos de falda larga y corpiño a la fiesta que se celebró después del
desfile en la sala Boom Boom del Hotel Standard. Ver a las clientas estadounidenses
y exhibir la colección para que disfruten de una experiencia fue otra de las
razones que dio Burton para desfilar en Nueva York.
La diseñadora espera
vivir su propia experiencia antes de volver a Londres el miércoles, una
petición muy sencilla, en realidad. Quiere poder salir al exterior.
"La luz de Nueva
York es limpia y nÃtida como en ningún otro sitio. Quiero ver la luz. Aquà es
hermosa", concluyó.
Foto-periodista:GONZALO ESGUERRA P.
No hay comentarios:
Publicar un comentario