Fashion Week
México sube el telón de su primera edición del año mirando a la naturaleza y la
artesanía local
La industria de la
moda mexicana se da cita nuevamente en la capital del país para celebrar la
primera edición 2022 de la Mercedes-Benz Fashion Week México (MBFWMx), que dio
inicio este 25 de abril para extenderse a distintos puntos de la ciudad durante
3 jornadas.
En su primer día de
actividades, la Semana de la Moda mexicana tomó las instalaciones de Casa del
Lago para presentar las nuevas propuestas de Sandra Weil, Cancino, Kris Goyri y
la dupla de Julia y Renata, que también había tenido a su cargo la
inauguración de la última edición de MBFWMx en octubre.
Para esta nueva
entrega, las hermanas Franco buscaron inspiración en algunas leyendas sobre sus
antepasados familiares que vivieron entre los municipios jaliscienses de Ameca
y Talpa de Allende, un recorrido también conocido como "el principio y el
fin de la ruta del peregrino hacia la Virgen del Rosario".
Como es costumbre, la
propuesta de Julia y Renata fue complementada en pasarela por diversas marcas
mexicanas, en esta ocasión: Nōrte de Agustín Ponso, quien elaboró las gorras
con capa tejidas a mano, y el calzado de Xuxes, desplegando piezas artesanales,
biodegradables y hechas a mano a partir de materiales vegetales 100 % orgánicos
y procesos libres de electricidad.
La impecable colección
de la firma debutó entre habitaciones iluminadas, amplios ventanales, muros
blancos y candelabros, con una serie de vestidos en distintos cortes, largos y
escotes, pantalones amplios, blazers oversized, túnicas y enterizos, entre otras
piezas. Además, fue accesorizada con impresionantes sombreros de Lordag &
Sondag y la firma Belrio.
La primera incluyó
impresionantes piezas tejidas en la Sierra Mazateca de Oaxaca con fibra
conocida como "G’noo Xombe Nisin", una enredadera recolectada en el
bosque por la misma familia de tejedores, y que es utilizada en las
celebraciones oaxaqueñas del Día de los Muertos. Lordag & Sondag también
fue la responsable de las originales bolsas Tonatiuh hechas en zalea de
borrego.
Por su parte, los
sombreros de Belrio han sido elaborados en materiales como papel de arroz y
palma, barbas de chivo, hebras de hilo de algodón, pelo de majer y cerda de
caballo torcido. Todo confeccionado a manos de un personaje local conocido como
"Maestro Chuy", quien le da vida y continuidad a una tradición
familiar de casi 200 años.
"Las formas se
refieren en sus líneas a dos figuras geométricas primordiales íntimamente
relacionadas al acto de peregrinar, el cuadrado como símbolo del hogar, de la
superficie que sustenta, del cuerpo. Y el círculo, como el infinito, lo eterno,
lo divino", explican las diseñadoras refiriéndose a las siluetas de la
colección, cuya gama de colores se centró en el gris acantilado, el blanco, el
azul en distintas versiones y el negro granito, en un desfile musicalizado por
Alejandro Rosso.


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