Chanel vuelve
a sus raíces más "chic" con un desfile Crucero en Mónaco
Desde la privilegiada
orilla que ocupa en Mónaco el Hotel Monte-Carlo, Chanel presentó este jueves su
colección Crucero 2022/2023, para rendir homenaje así a la ciudad de algunas de
sus musas y de sus célebres diseñadores.
En la playa privada de
este lujoso hotel, con vistas a la Villa La Vigie, en la que residía el fallecido
director creativo de la firma, Karl Lagerfeld, Chanel puso sobre esta pasarela
natural enterizos de trabajo en lanas bordadas, vestidos bohemios, estampados
con motivos de carreras de coches y camisas masculinas.
Fue un desfile pensado
para la élite, como quedó claro a la vista de la lista de invitados: la
princesa Carolina de Mónaco y su hija Carlota Casiraghi, ambas históricamente
ligadas a la firma, las actrices Kristen Stewart, Tilda Swinton, la cantante
Vanessa Paradis o la directora Sofia Coppola.
Precisamente, fue
Coppola la encargada de crear el vídeo de promoción de este desfile, en el que
se intercalaban a modo de collage las imágenes de los yates, el casino, las
playas y las espectaculares vistas de esta ciudad mediterránea, levantada sobre
las rocas.
La colección se abrió
con un traje rojo de pantalón ancho, antes de dar paso a una amplia gama de
enterizos con pantalones bombachos, decorados brillantes de lentejuelas,
camisas marineras y collares de perla. Un guiño a la propia Gabrielle Chanel,
que construyó en Mónaco su casa de vacaciones, La Pausa, en 1929.
Ya en 2006 la marca
presentó en esta ciudad su colección Métiers d'Art, en la Ópera de Montecarlo y
bajo la dirección de Lagerfeld.
En esta ocasión, ha
sido el gran momento de Virgnie Viard, que tras años asistiendo a Lagerfeld se
ha convertido en la primera mujer que la dirige tras la muerte de la propia
Chanel.
Ahora, la
"maison" ha estrechado sus vínculos con el principado gracias a la
colaboración que mantiene con Carlota Casiraghi, que en enero fue la encargada
de abrir el desfile de Alta Costura en París, montada a caballo, y que dirige
además los encuentros literarios en redes de la marca.
Todos los clichés de
Mónaco entraron en esta colección, cuyo estampado estrella fueron las
banderolas de damero blanco y negro con las que se da comienzo a las carreras
de coches, como el famoso Rally de Montecarlo.
Un estampado que
alegró vestidos con faldas vaporosas, camisas de gasa y faldas playeras, a
menudo con el logo de Chanel decorando todo el conjunto.
El rojo, blanco,
dorado y negro fueron los colores que predominaron en la pasarela, sobre todo
en chaquetas cortas y rectas acompañadas con pantalones bombachos, pero también
con bermudas masculinas o cortísimos pantalones tipo "culotte", en
honor al icono sesentero, la actriz Brigitte Bardot.
Los vestidos lenceros
hicieron también su entrada en Chanel, con tops de encaje, que contrastaron con
los trajes masculinos de pantalón, chaqueta y camisa de seda, muy setenteros.
Ante la apacible agua
turquesa que servía de telón de fondo a las modelos, los invitados, sentados en
las hamacas, fotografiaban admirados el centenar de estilismos que salieron a
la pasarela.
Uno de los últimos fue
un sencillo vestido de novia blanco con escote palabra de honor, falda
translúcida de encajes y un colorido ramo campestre.

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