En Ágora : Las
“Conversaciones” del Bogotá Fashion Week que Rediseñaron el Futuro de la Moda.
Con 18 paneles de
alto nivel divididos en tres ejes estratégicos, la agenda académica del BFW
2026 demostró que la moda en Colombia no solo se exhibe en las pasarelas, sino
que se debate y se proyecta como un motor de cambio global.
El epicentro de
la moda colombiana no solo vibró al ritmo de la música de los desfiles y las
luces de las pasarelas en el centro de convenciones Ágora Bogotá. Entre el 12 y
el 14 de mayo, el Bogotá Fashion Week (BFW) —programa bandera de la Cámara de
Comercio de Bogotá— consolidó su novena edición demostrando que las ideas
tienen tanto peso como los textiles.
A través del
componente académico "Conversaciones", curado meticulosamente por
Cristina Cruz Navia en el segundo piso del recinto, diseñadores, expertos,
empresarios y académicos nacionales e internacionales se reunieron para debatir
el rumbo de una industria que exige urgentemente innovación, responsabilidad
social y tecnología.
A través de 18
charlas y Diálogos de Industria, la agenda académica se estructuró sobre tres
grandes ejes conceptuales: Cultura, Sistema y Mercado.
1. Eje Cultura: Identidad local con proyección global
Las jornadas
abrieron el martes 12 de mayo con debates profundos sobre las raíces
latinoamericanas. Uno de los puntos más altos de este bloque fue el panel
enfocado en el éxito global de firmas icónicas, destacando cómo el ADN claro de
propuestas como las de Johanna Ortiz logran conquistar mercados exigentes sin
perder su esencia.
Asimismo, la
conversación titulada “Más que rescatar tradiciones, se trata de construir
futuro con ellas” generó un debate enriquecedor sobre el papel de las técnicas
ancestrales. Los ponentes coincidieron en que las comunidades artesanales no
deben verse como meros proveedores estéticos del pasado, sino como socios
activos del codiseño contemporáneo. El concepto del "futuro
ancestral" cobró vida al vincular el biodiseño con los saberes tradicionales
de las regiones de Colombia.
2. Eje Sistema: Sostenibilidad real e Inteligencia Artificial
El miércoles 13
de mayo la agenda dio un giro hacia los desafíos técnicos y éticos del sector.
En un momento donde el cambio climático exige acciones inmediatas, el panel “Transparencia
radical: el futuro digital de los productos” puso sobre la mesa la llegada del
Pasaporte Digital de Producto.
"La
sostenibilidad ya no puede ser solo un discurso de marketing; requiere métricas
y trazabilidad real", se escuchó en la Sala de Experiencias.
La Inteligencia
Artificial (IA) también protagonizó el debate de la mano de un conversatorio
especial liderado por Soho House y la prestigiosa agencia de tendencias WGSN.
Juntos analizaron el perfil del consumidor hacia el año 2027 y cómo las
herramientas tecnológicas y la fotografía generativa están redefiniendo el
diseño, la predicción de inventarios y la reducción del desperdicio textil.
Esta discusión
teórica se vio perfectamente reflejada en la pasarela paralela de esa misma
noche: la colaboración masiva y sostenible de Gef x Alejandro Crocker, basada
completamente en el upcycling y la remanufactura de denim.
3. Eje Mercado: Modelos de negocio en la era 2026
El cierre de la
agenda se concentró en las estrategias prácticas de supervivencia económica y
expansión comercial en paneles como “Permanecer en la moda: cómo evolucionar
sin perder identidad” y “De Bogotá a la proyección global”.
Con la
participación de más de 80 compradores internacionales recorriendo los pasillos
del Ágora, los expertos compartieron estrategias de retail físico y digital
adaptadas al panorama actual. Se debatió cómo las marcas emergentes —incluyendo
las propuestas de la economía popular visibilizadas en el BFW— pueden
estructurar canales de venta mayorista (wholesale) estables para competir en
vitrinas de Nueva York, París o Madrid.
Un balance que trasciende la costura
Al finalizar el
evento el 14 de mayo, quedó claro que la plataforma del Bogotá Fashion Week ha
madurado. Las "Conversaciones" de este año dejaron de ser simples
charlas informativas para convertirse en un verdadero laboratorio de
pensamiento crítico.
Bogotá demostró
que su moda no solo tiene estilo, sino también criterio, voz propia y la firme
convicción de liderar el cambio hacia una industria más justa, tecnológica y
profundamente conectada con sus orígenes.

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