Volvo Cars Colombia demuestra que la
vida útil de las baterías eléctricas va mucho más allá de la carretera
Volvo Cars
Colombia presenta el primer capítulo de su serie “Volvo y el camino seguro
hacia la electrificación”, una iniciativa que busca desmitificar el ciclo de
vida de las baterías de los vehículos eléctricos y evidenciar que su impacto
trasciende el uso automotriz.
“Las baterías no
dejan de funcionar de un momento a otro. Lo que ocurre con el tiempo es una
reducción progresiva en la autonomía, muy similar a lo que sucede con un
celular: sigue funcionando, pero su capacidad cambia con los años. En Volvo,
las baterías están diseñadas para mantener su desempeño durante trayectos
largos a lo largo del tiempo”, explica Nicolás Olarte, Gerente de Postventa de
Volvo Cars Colombia.
Las baterías que no mueren tras dos
décadas de uso
Contrario a la
creencia de que estas baterías se convierten en residuos al finalizar su vida
útil en un vehículo, Volvo ha desarrollado un sistema de diseño modular que
permite extender su funcionalidad más allá de la carretera. Gracias a su
ingeniería, tras un ciclo de uso de entre 15 a 20 años, las baterías conservan
hasta el 80% de su capacidad de almacenamiento.
Otra de las dudas
que se tratan en la nueva serie digital de la marca escandinava, es el impacto
ambiental de las baterías. Sin embargo, Volvo insiste en que la sostenibilidad
de esta tecnología no puede analizarse únicamente desde su fabricación, sino
desde todo su ciclo de vida: desde los años de uso dentro del vehículo hasta su
posterior reutilización como sistema de almacenamiento energético.
El ejemplo más
tangible de esta promesa de reutilización se encuentra en el Valle del Cauca,
en la aldea Nashira, donde una de estas baterías ha sido instalada para
almacenar energía solar. Allí, se ha convertido en el corazón de una cocina
comunitaria que hoy puede operar sin interrupciones, permitiendo la preparación
diaria de alimentos para más de 70 personas en situación de vulnerabilidad.
Este tipo de
soluciones cobran especial relevancia en un país donde el acceso a la energía
no es equitativo. Mientras en ciudades como Bogotá las interrupciones del
servicio eléctrico se calculan entre 2 a 3 horas al año, en zonas rurales del
Valle del Cauca pueden alcanzar entre 40 y 60 horas anuales, es decir, 20 veces
más de ausencia del servicio vital; evidenciando una brecha que impacta
directamente la calidad de vida de las comunidades.
“La movilidad
eléctrica en Volvo tiene un propósito claro: pensar en el ‘después’. Convertir
un recurso que movía a unos pocos en una herramienta que brinda bienestar a
cientos es la verdadera definición de progreso sostenible”, añadió Olarte.
Para más
información, los interesados podrán ver la serie audiovisual a través de los
canales digitales de Volvo Cars Colombia @VolvoCarCo. Con esta iniciativa, la
marca escandinava reafirma que la electrificación no es solo una transición
tecnológica, sino una oportunidad para cerrar brechas, generar impacto social y
avanzar hacia un modelo más sostenible e inclusivo.
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