Los
refugiados en blanco y negro de Balenciaga
Cada cierto tiempo, un
gran desfile se convierte en un comentario sobre nuestros tiempos. Pero no
siempre tanto como en el desfile del domingo de Balenciaga, una colección
dedicada al exilio, de Demna Gvasalia, un diseñador que se define a sà mismo
como un “refugiado para siempre”.
Presentado en un
escenario notable, un espacio cubierto de nieve con paredes de vidrio, de 60
metros de diámetro, donde su elenco caminó con vientos turbulentos hasta su
destino, con la ropa volando verticalmente detrás de ellos. Varios estaban
medio desnudos, en ropa interior y mantas diminutas.
En una temporada en la
que la moda parecÃa en gran medida irrelevante, dados los horrores de la
invasión rusa de Ucrania proyectados en todas partes y de forma constante en
todo el mundo, fue importante presenciar una declaración estética de una
persona que fue vÃctima de la guerra.
En 2013, la familia
ortodoxa de Gvasalia se vio obligada a abandonar su hogar familiar en Georgia,
en una violenta guerra civil en la que las tropas rusas apoyaron a los
separatistas en la región de Abjasia. Esto condujo a la limpieza étnica y a que
más de 200 000 georgianos se convirtieran en refugiados. En señal de respeto,
en el show del domingo, cada invitado recibió una camiseta amarilla y azul con
la bandera de Ucrania.
Demna incluso recitó
un poema, en ucraniano, por los altavoces, para dar comienzo al show, antes de
que apareciera la primera modelo.
“Hasta que estés atado
con cadenas, y los enemigos te aten las manos, tus hijos fieles estarán a tu
lado. Con espadas en las manos en guardia, juran vivir y morir contigo.
Nuestras banderas nativas, aunque cubiertas de sangrientas batallas, nunca
estarán cubiertas de vergüenza”, dijo Demna, en un texto traducido por el
aclamado documentalista ucraniano-estadounidense Andrew Tkach.
Sus modelos iban
vestidas con unas capas/vestidos ondeando furiosamente, con bolsos de hombro
que parecÃan bolsas de basura. La mayorÃa del elenco llevaba ese tipo de
bolsos, como si hubieran agarrado sus posesiones más valiosas mientras huÃan de
sus hogares. Gvasalia originalmente habÃa soñado con el decorado como un
comentario de lo que podrÃa significar la nieve en el futuro.
“El futuro es ahora,
ya que cuando vas a las estaciones de esquà no hay nieve. Se trata de visitar
un mundo dentro de 50 años donde tendrás que ir a algún lugar artificial para
experimentar el clima que ahora damos por sentado, desafortunadamente”, explicó
después de una tormenta de halagos por su show apocalÃptico.
Un momento decisivo,
con jóvenes vestidos principalmente de negro en versiones más finas del volumen
caracterÃstico de Demna en enterizos gruesos, vestidos de cóctel flamencos
acampanados y vestidos de institutriz.
En este show mixto,
los chicos aparecieron con jeans negros desaliñados, botas de dragón o capas
retorcidas, cargando sus bolsas de basura. Todos con gafas de sol de Balenciaga
para protegerse de las ráfagas de nieve.
“Esta semana, me vi a
mà mismo hace 30 años en un refugio, como algunos niños y niñas ucranianos de
hoy. Sin saber si el techo estaba a punto de caer. Entonces, estas personas
semidesnudas que se abren camino a través del viento son algo muy personal”,
dijo un emocionado Demna.
Se refirió al show
como "mi capÃtulo dos", siendo el capÃtulo uno su show de antes del
Covid en ParÃs, donde el elenco caminó sobre un lago poco profundo, en una
referencia bÃblica.
“Cuando comencé esta
temporada querÃa algo positivo, abrir el espacio y la esperanza, pero dadas las
circunstancias todo cambió. Eso sucede a menudo con mis desfiles, de alguna
manera”, se encogió de hombros el diseñador, que vestÃa la camiseta amarilla y
azul.
Gran parte de la
colección consistÃa en prendas de abrigo plegables y gabardinas en tejidos muy
ligeros. A veces parecÃa que el elenco podrÃa haber hecho personalmente la
ropa. Muchos looks eran de denim cortado, donde los jeans se convertÃan en
camisetas sin mangas, o unos bolsos cosidos formaban dos botas de tacón alto.
"Una vez fui un
niño georgiano que solÃa vestirse con cortinas y jugar con las botas de mi
madre y ser castigado por eso. Asà que lo de hoy es una especie de 'venganza'”,
se rió Demna.
Conocido por agregar
el monograma de Balenciaga a casi todo, Demna incluso envolvió en forma de
broma a varias modelos con cinta con el logotipo, para hacer que el monograma
fuera menos burgués y menos señorial.
“Al envolverlas con la
cinta, ya no es una expresión de una mujer rica caminando por un área rica”,
precisó.
Su banda sonora fue
teatralmente de Europa del Este, una sonata para piano interpretada por
Johnandrew Slominski. La música ucraniana sonaba continuamente en el backstage.
Cuando se le preguntó
si tenÃa algún mensaje para Vladimir Putin después de casi dos semanas de
guerra, Gvasalia respondió en voz baja: “Mi único mensaje es este show. El
hecho de que solo sufren personas inocentes. Los que mueren en la guerra. He
experimentado eso. Lo bloqueé de mi mente durante 30 años. Pero los
acontecimientos recientes han traÃdo de vuelta todo este dolor. Entonces, el
mensaje es que lo que importa en la vida es la vida misma, el amor humano y la
compasión… La moda, de alguna manera, no importa en este momento”.
Foto-periodista:GONZALO ESGUERRA P.
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